Bruce Dean Willis

is Professor of Spanish and Comparative Literature at The University of Tulsa. His research and publications focus on diverse aspects of poetry and performance, and expressions of Indigenous and African cultures, in Latin American literature, particularly Brazil, Chile, and Mexico.

TIME FOR CHOCOLATE is available for purchase through One Act Play Depot! A brief description:

An intoxicating evening of music, poetry, and chocolate... in pre-conquest Mexico!
Based on a fifteenth-century dialogue among nobles schooled in rhetoric and philosophy, the play pits father against son in a war of words over the power and beauty of artistic expression.
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Friday, July 30, 2010

Café con piernas

¿Qué cosa es café con piernas?
Escondido tras vidrio ahumado,
un local de misterio donde apenas
se vislumbran unas piernas
esbeltas
que pasean,
desarticuladas,
por la única banda de transparencia
en la fachada.
Venga y pruebe una taza de sabrosa sinécdoque
con leche, con azúcar, con piernas de mujer.

¿Quiere Ud. un descanso, caballero?
Aquí hay reposo y ambiente
acogedor
para refrescar la sed de la mirada.
Aquí no tienen precio las carnes,
propiamente,
pero, eso sí, tienen aprecio.
No están a la venta,
sino a la vista.
Venga y pruebe una taza de sabrosa sinécdoque
con azúcar, con piernas, con leche de mujer.

¿Quién se entera de que Ud. está aquí?
Sus compañeros clientes,
y más nadie.
Aquí tapamos rostros para que no vean los peatones,
pero hay mucho más que está bien
destapado.
Entre santiaguinos y turistas,
el frecuentador y el explorador,
abrimos otro hueco en el mostrador.
Venga y pruebe una taza de sabrosa sinécdoque
con piernas, con leche, con azúcar de mujer.

Saturday, January 16, 2010

Café Topéca

There's a great groove and flow happening at Café Topéca on 5th Street in downtown Tulsa.

The flow goes, as the owners say (and I've met them, they're great people) from "seed to cup." It's a family-run business all the way from the generations-old coffee plantations in El Salvador to the roasting facility and the café in Tulsa. Smooth, nutty taste of shade-grown coffee in several varieties "from seed to cup"! And the baristas are multi-talented, crafting terrific joe while selecting the best alternative rock, folk, and other contemporary tunes.


Camera-worthy Mocha

The groove is all about taste and atmosphere. On the street level of the newly renovated Mayo Hotel, Café Topéca features original art-deco Maya motif tiles! It's yet another aspect of my affinity for the place, where I like to relax on their comfortable seating with a good book, pen, and paper. Many are the posts for this very blog that have sparked and been developed at Café Topéca!


  One of the Maya motif tiles along the floor

Café Topéca even sponsors barista competitions and a University of Tulsa continuing education course on coffee. Classy place to meet with friends, colleagues, family. Café Topéca, the last word on socially responsible, environementally responsible, great-tasting coffee from Latin America. 

Wednesday, January 6, 2010

Magos, Reyes, Santos

Siempre me asignaban, en las Christmas pageants de antaño, el papel de rey mago. Recuerdo haber llevado una vez una bata elaborada que hizo ad hoc mi mamá, de colores llamativos y diseños esotéricos. Me gustan los reyes magos. Caen bien, aunque un poco pesados también, no tan livianos como los pastores. ¿Santos reyes? ¿Reyes magos? Pero casi nunca "santos reyes magos." ¿Un mago, un rey, y un santo?

Tanto en EUA ("We Three Kings of Orient Are") como en el mundo hispanohablante existe la tradición de sus nombres: Melchor, Baltasar (apodados en México "Malhechor" y "Va a asaltar"), y Gaspar. Pero también existe, en el mundo hispanohablante, la tradición de que Baltasar es africano y monta un elefante (los elefantes africanos, a diferencia de los asiáticos, nunca han sido domados), y los otros dos, vagamente del Medio Oriente, montan un camello y un caballo. Bueno, conste que ni sus nombres ni sus animales aparecen en los evangelios.

En el D.F. sigue la tradición de las fotos con los reyes en La Alameda, claro. Y para los niños de buena fe los reyes traen regalos durante la noche del 5 para el 6 de enero - en vez de las botitas o stockings, es la costumbre en muchos hogares el colocar los zapatos en la puerta, ventana, o chiminea como recipientes de los regalitos - ya no incienso y oro sino juguetes y dulces. Los niños (y papás) más atentos llenan los zapatos de heno para los animales, y dejan también rosca o alguna merienda para los reyes.

La rosca es mi tradición favorita del también llamado Día de Epifanía, fin del maratón festivo "Guadalupe-Reyes." La rosca se parece al kings' cake de Mardi Gras en la costa estadounidense del Golfo de México. Pero hay de roscas a roscas. Muchas, las comunes, están secas y decoradas con frutitas cristalizadas. Otras tienen relleno: crema, mermelada de frambuesa (!!)... Y su consumo se acompaña con chocolate caliente o café. Muy sabido es que todos parten su propia rebanada de la rosca, porque el que encuentre el muñequito (el niño Jesús - a veces se ponen dos o más muñequitos para mayor diversión) se ve obligado a invitar a los demás a comer tamales con atole el día dos de febrero, el Día de la Candelaria, en el que se supone que María y José llevaron a Jesús a presentarlo en el templo.

Minidiálogo de los reyes (continuación de la minipastorela):

Baltasar: ¡Chin! ¡Este elefante se me encabritó!
Melchor: ¿Ya llegamos? Me muero de impaciencia.
Gaspar: El regalo superior es el amor.

Una Rosca de Reyes ejemplar que hizo mi esposa. Tiene nueces y moras.

Thursday, September 17, 2009

El huapanguero olmeca

No cesaron los sueños. Caritas inacabables, caritas y gestos de aquellas figurinas olmecas que abundan en el Museo de Antropología en Xalapa... En sus sueños las caritas ya no estaban congeladas, sino que se transformaban de una en otra, siempre deteniéndose, sin embargo, en los rictus más conocidos.

Para algunos músicos, semejantes sueños hubieran sido motivo de profunda preocupación, siendo como es la música el arte temporal por excelencia, y por ende la antítesis de aquellas estatuillas milenarias. Pero Rudecindo acogió las visiones con la misma alegría antigua, huasteca y jarocha, que relucía en la mayoría de las caritas sonrientes.

Entonces no hubo remedio. Rudecindo entró en la práctica de agarrar su jarana al despertarse, y se dejaba llevar por los recuerdos de los ojillos almendrados y las sonrisas de satisfacción, que de alguna manera le dictaban secuencias de notas y tonos, subiendo, bajando, alargándose en algún gesto particularmente jocoso. Se dio cuenta de que, lejos de ser un estorbo, sus sueños le ayudaban a alcanzar una fertilidad y un ingenio sin precedentes en su experiencia como compositor. Sólo le faltaba enlazar lo que oía en ritmos y acordes mejor acoplados.

Mayor aun fue su dicha al descubrir que con una pequeña pero cargada dosis de café matutino--café recién cosechado de Coatepec o de sus alrededores, y recién tostado y recién molido--había encontrado el catalizador perfecto, y netamente veracruzano, para estimular su proceso creativo. Con el café, parecía retener más nítidos los rostros felices de su inspiración. Pero aun así no lograba tejer los fragmentos melódicos que se le surgían.

Por fin, en una noche de lluvias en que el frío inesperado de un vendaval le otorgó a Rudecindo un sueño más profundo que el normal, las vio moverse, continuamente, de cuerpo entero. Ahora sí, en vez de pararse torpemente entre estatuilla y estatuilla, como los diapositivos de antaño, las figuras seguían moviéndose, todo corrido, girándose y saltando, bailando, inclusive, sobre la tarima tradicional del huapango, sin dejar de ser manifestaciones de barro de la cultura madre mesoamericana.

Entre truenos y aguacero, se escuchaba la melodía artesanal que fluía, fecunda y pulida, de la voz y la jarana del huapanguero. Y con las iluminaciones instantáneas de los relámpagos, se veía la figura de Rudecindo, de gestos y muecas arrestados, renovando la arqueológica alegría jarocha en las altas horas del amanecer.